sábado, 18 de junio de 2011

Indignados con el resultado (I)

Cómo hemos podido perder,
después de todo lo que hicimos el último mes.
Yo que te hubiese querido hasta el fin,
de haberme votado a mí en vez de a Maitin.
Sé que te arrepentirás.
Dice el padrecito sin par
que por culpa de ZP;
¡¡¡Nooooo!!!, canta la Rilo, que la culpa fue de Kike, el Ex;
otros piden el saldo: ¿qué cuentas hiciste, papo, esta vez?;
casi 6 a 3; un poco más y aciertas bien, pero del revés.

Proclaman en la plaza su inesperado malestar:
no entiendo cómo ha podido pasar;
de qué voy a vivir yo ahora sin ejercer
de teniente independiente portacoz del psoe;
la vara verde se ha de agostar
sin savia que chupar
del presupuesto municipal.



Pero estas gaviotas no saben cómo soy yo de tremendo;
a partir de hoy me pongo flamenco
y organizo la de Sol en la plaza roja del pueblo;
van a ver lo que da de sí mi aliento,
inasequible al desaliento y al desafecto,
conduciendo una turba de vecinos sedientos
que durante doce años jaleamos en nuestro provecho.

No confíe vecino en lo que las urnas decidieron ayer,
aunque lo pusiera muy clarito en el programa del pp;
mejor fíese de lo que yo le diga a usted;
después de doce años de ordeno y mando
como para no estar curados de espanto.
Si los vecinos nos dejan fuera del Ayuntamiento
en la calle no tendremos ningún miramiento,
que para el frontón ya tengo yo pensada futura ocupación
con todos aquellos que firmaron por su rehabilitación.

miércoles, 8 de junio de 2011

Naranjas de la China


Incontinente lorza desatada,
desvergonzada inmundicia lega,
úbrida mangui de lacia jeta,
desparrama su presencia nefanda
por el albañal de boca tan infecta.

Del muladar en el que asienta
su acrisolada catadura penca,
siempre procura ganancia cierta
con la que embutir cualquier afrenta
por dictado de quien la alienta.

De entre todo el gallinero,
la clueca de más esmero
aliviando fétidos huevos hueros,
incontinente desafuero
con el que perfumar el pudridero.

Exhibicionista impúdica y ridícula,
procaz agitadora de criaturas,
semejante leviatán torticero,
cuyo mejor destino y paradero
fuera una casa de rufas.

Boceras del rincón artero,
de coños sucios y rastreros,
donde solo mana y anida
el jugo de la incuria
cuando se engrasa con dinero.

viernes, 3 de junio de 2011

Conjugación de altos cargos



















Dijo el hambre
a las ganas de comer:
¿¡dimitir yo!?, tururú;
por qué no dimites tú;
que dimita él
no significa que
dimitamos nosotros
antes que
dimitáis vosotros;
mejor entonces
si dimiten ellos.