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domingo, 14 de junio de 2009

Ni fu ni fa


El alcalde y sus tenientes
con la coleta que les cumplimente
ni hacen fu, ni hacen fa,
hablan tal, dicen cual,
lo demás a mí plin,
los demás a mi plan.

Es costumbre antigua, pero grosera,
tener en algunos pueblos basurero y cementerio cerca,
para el nutrimento de la tierra y de la sementera,
o para alegrar la vista de quien transita
por tan luctuosa y desolada pista.
El Ayuntamiento, como es tan ecologista,
un punto limpio del cementerio vecino ha dispuesto
para que todo el residuo del pueblo
y los demás cerca puedan encontrar acomodo y hueco
teniendo vecindario tan de acuerdo.
Por eso dice la copla:

El alcalde y sus tenientes
con la coleta que les cumplimente
ni hacen fu, ni hacen fa,
hablan tal, dicen cual,
lo demás a mí plin,
los demás a mi plan.

Una página web del Ayuntamiento han montado
para estar en la red y en los tiempos modernos conectados
con el mundo globalizado, mientras el vecino espera
mosqueado desde su casa a que internet se aparezca
a ritmo de caracol, tortuga o procesión de disciplinantes,
porque en esto de la información municipal modernizante,
nunca se vio caso semejante de poner antes y delante
el carro del mulo para que el vecino se entere antes.
Y es que ya lo arroba la copla:

El alcalde y sus tenientes
con la coleta que les cumplimente
ni hacen fu, ni hacen fa,
hablan tal, dicen cual,
lo demás a mí plin,
los demás a mi plan.

No queda esquina ni mentidero en Valdeavero
por donde quejumbrosos desfilen plañideros
la cuadrilla municipal con su alcalde de capitán
hablando de la poca guita que queda en la caja municipal.
Unas veces, huy, por derroche de los de antes,
otras veces, ay, por ser pueblo menguante,
y otras porque con la Comunidad, tate, tate,
siempre se está de brindis solar constante.
Por eso la copla llora la ruina en la calle:
El alcalde y sus tenientes
con la coleta que les cumplimente
ni hacen fu, ni hacen fa,
hablan tal, dicen cual,
lo demás a mí plin,
los demás a mi plan.

jueves, 11 de junio de 2009

Res púbica


Hay untamiento;
que me caiga un rayo si miento.
En los tantos por ciento,
en los descuentos y hasta en los incrementos,
en facturas sin iva y con iva revueltas
de tantos negocios fraudulentos,
en las tasaciones de inmuebles
de la cima a la sima descompuestos,
con hipotecas de infarto
y cuotas de atraco,
en nóminas de diez donde dice cien,
en contabilidades con cajas chinas de la a a la g.

Hay untamiento;
que me ciegue el viento
si no estoy en lo cierto.
En las ofertas públicas de empleo
o en las adjudicaciones de casas
de público sostenimiento,
hasta en los servicios sociales
en casos de verdadero padecimiento,
por no decir nada
de las subvenciones otorgadas
a las organizaciones no gubernamentales
de tan piadoso ocupamiento.

Hay untamiento;
que raudo quede mudo
si alguna palabra disimulo
pese al descubrimiento.
En los premios y honores
a truhanes y malhechores,
de la patria grandes salvadores,
a los bufones que la risa espantan
mientras viven de la cuchipanda,
al que nada hizo ni de nada supo
encumbrado con la pasta
de dudosa causa
y presunto asunto.

Hay untamiento;
y de oído quede teniente
si dejo de ser objetor
a todo obligamiento por adoctrinamiento,
como el de comulgar por sometimiento,
o el de rezar por padecimiento
por aceptar los caprichos
de ciertos procedimientos basados
en el resentimiento, el prejuicio
y el color del voto depositado.

Hay untamiento,
y que sin sustancia me sepan finezas
si no apuro bien la aritmética
o el tanto por ciento.
En Barcelona dicen
que es el tres del ciento,
otros que el diez por el invento,
y los que callan en Marbella, Murcia,
Ciempozuelos o la finca del marqués
se apuntan otros tantos a la remanguillé,
que repartidos entre dos, mejor que tres,
salvo cuando de los dos uno
pretende la caja mayor solo para él,
y obliga a algunos la ambición
a tener en Alcalá-Meco su colchón.

Hay untamiento;
que sí, que no,
que caiga un chaparrón,
con azúcar y turrón,
para que nos chupemos todos
las heridas sin escozor
y el dedo con dulzor,
mientras se rompen los cristales de la estación.